domingo, 4 de agosto de 2013

Todo muy Zen

Ayer huyendo del calor sevillano, del tráfico y del ruido, acabé yendo a dibujar al Jardín Botánico de Málaga, aprovechando la invitación del grupo malagueño.


Es un lugar mágico con miles de cosas curiosas para ver. 
Dimos una vuelta por todo el jardín, pero se ve que yo necesitaba un poco de relajación y al final me decidí por dibujar un pequeño bosque de bambú, primero, y un estanque de preciosos lotos, después.


En ambos casos, los juegos de luces sobre las hojas, los colores y los sonidos del follaje al moverse con el viento me llevaron a un estado a medio camino entre el dibujo y la meditación. El caso es que por unos momentos me abstraje de lo que me rodeaba y pude disfrutar de no pensar en nada, cosa que se agradece de vez en cuando...